lunes, 28 de febrero de 2011

A tres años de la masacre de Sucumbíos

Contexto histórico de la masacre realizada por el Ejercito Colombiano el 1 de marzo del 2008 a un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejercito del Pueblo (FARC-EP) ubicado en territorio Ecuatoriano en el cual perecieron cuatro estudiantes Mexicanos y otra fue abandonada con heridas.

Con el nuevo milenio entra en la Casa Blanca la ultra-derecha republicana encabezada por George W. Bush. Llega envuelta en un escándalo: Bush no ha sido elegido, pero el politizado Tribunal Supremo de Justicia le entrega la presidencia.
            Bush transita su presidencia sin pena ni gloria, con un porcentaje muy bajo en los niveles de popularidad. Hasta el 11 de septiembre del 2001, día en que se dan los atentados a las torres gemelas en Nueva York, provocados supuestamente por Al Qaeda de la mano de su líder Osama Bin Laden, ex agente de la C.I.A. La administración Bush-Cheney se embarca en una guerra global contra el terrorismo. No solo contra Al Qaeda, sino contra los estados que los alojen o apoyen. “Los que no están con nosotros, están con los terroristas”, dice Bush. En noviembre, Estados Unidos invade Afganistán, supuestamente refugio de Al Qaeda, y en marzo del 2003 invade Irak, alegando que Sadam Husein es responsable de los ataques del 11 de septiembre, tiene relaciones con Al Qaeda y un arsenal de armas de destrucción masiva. Tales afirmaciones resultan ser falsas.
Dentro de este nuevo discurso contra el terrorismo internacional, se plantea la militarización o neocolonización de América Latina, avanza bajo un plan del Pentágono de descentralización militar. Dicho plan, extiende el radio de acción del Comando Sur a todo el Hemisferio y plantea la instalación de bases militares ubicadas en puntos estratégicos y en regiones ricas en recursos naturales. Bajo la excusa de la “guerra contra las drogas”, y total falta de transparencia, Estados Unidos firma acuerdos bilaterales con Ecuador, El Salvador, Aruba y Curaçao, para instalar bases FOL (Forward Operation Location).
            Dentro del plan, Ecuador es centro de control militar y espionaje continental. El gobierno ecuatoriano en turno le entrega la base naval de Manta, en el Pacífico, en la frontera con Colombia, región rica en petróleo y plantaciones de coca, y zona del conflicto armado entre guerrilla, paramilitares y ejército.
En Colombia la militarización avanza bajo el Plan Colombia, concebido para la “guerra antidrogas”, con el apoyo económico y logístico de Estados Unidos y el Plan Patriota para combatir a la guerrilla. Colombia es el segundo país del mundo que recibe mayor ayuda militar norteamericana y su embajada en Bogotá es una de las más grandes del mundo, con dos mil funcionarios. Uribe, firme aliado de Bush en el Hemisferio, logra que extienda ese plan a la lucha contrainsurgente y aumente el número de sus militares (de 600 a 800) y de contratistas civiles (de 400 a 600) para entrenar batallones colombianos y proteger el oleoducto Caño-Limón Coveñias, propiedad de OXI, contra ataques guerrilleros.
            Uno de los factores de militarización es la paranoia antiterrorista que difunde Estados Unidos y la obligación que impone a los gobiernos de combatir al terrorismo. Todo lo que no le gusta o conviene es terrorista, gobiernos no afines (Cuba, Irán, Corea del Norte) son terroristas, opositores a gobiernos afines son terrorista. En Colombia ya no hay guerrilla, ni rebeldes, ni opositores sino “terroristas”, hasta las ONG, criticas del gobierno, son calificadas de terroristas. Éste no es un simple cambio semántico, sino un peligroso cambio político de los gobiernos sumisos a Washington.      

Entre el 2001 y el 2002 se realizaron los diálogos de paz entre las FARC-EP y el gobierno del entonces presidente Andrés Pastrana. Tras el rompimiento unilateral de los diálogos de paz, el 20 de febrero de 2002, por parte del gobierno de Andrés Pastrana sobrevino una nueva escalada militarista. La ruptura de los diálogos tuvo repercusiones en el ámbito internacional, propiciando la persecución de los revolucionarios colombianos en cualquier parte del mundo. En México el gobierno del presidente Vicente Fox colaboró en la ejecución de esos planes, expulsando de dicho país a la Comisión Internacional de las FARC-EP en abril del 2002. A partir de aquel momento se proscribió por completo la solidaridad y el trabajo político diplomático de las fuerzas revolucionarias colombianas en casi la totalidad del mundo, mediante el argumento falaz del “combate al terrorismo y el narcotráfico”. El secuestro del vocero de las FARC-EP, Simón Trinidad, el 2 de enero de 2004, en Quito Ecuador, y su posterior extradición a los Estados Unidos, el 31 de diciembre del mismo año; el secuestro del insurgente Ricardo González -mejor conocido como Rodrigo Granda- en Caracas Venezuela, el 13 de diciembre de 2004; y el encarcelamiento del sacerdote revolucionario Oliverio Medina, en Brasil, son claros ejemplos de la persecución encarnizada que han desatado la oligarquía colombiana y los Estados Unidos. Dicha persecución ha alcanzado a colombianos exiliados y ciudadanos solidarios de diferentes nacionalidades. La Agencia de Noticias Nueva Colombia (ANNCOL), con sede en Suecia, ha sido reiteradamente atacada por el gobierno colombiano, que busca acallar la brillante labor periodística de los comunicadores independientes que conforman dicha agencia.
            México no ha sido la excepción. En julio del 2003, el entonces embajador colombiano en este país, Luís Ignacio Guzmán, pretendió criminalizar el trabajo académico desarrollado en la Cátedra Libertador Simón Bolívar que se imparte en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), acusando a los estudiantes que formaban parte de la misma de ser una “célula clandestina” de las FARC-EP cuando es bien conocida la labor academicista de dicha cátedra  que se desarrolla de forma publica y legal. El gobierno terrorista de Álvaro Uribe en aquel entonces mando a sus agentes a espiar universitarios, violando la autonomía de la UNAM y la soberanía de México. Valiéndose por vez primera de medios informativos de la derecha mexicana (el diario Crónicas) para calumniar y exigir la represión de los estudiantes. Pese al fracaso y obligado regreso a Colombia del señor Guzmán, el uribismo mantuvo sistemáticamente sus ilegales labores de inteligencia en México.
En mayo del 2007, apenas aprobadas las modificaciones legales que equiparan el código penal mexicano al estadounidense en el terreno internacional, la extrema derecha colombiana se sintió con la confianza de hacerle un cobro de favores al gobierno mexicano de Felipe Calderón Hinojosa. A cambio de asistencia en la construcción de una política de Seguridad Democrática entiéndase Dictadura Civil -a tono con la de Uribe en Colombia- el gobierno colombiano pide que se arrase cualquier muestra de apoyo al pueblo de aquel país en México. Cualquier muestra de descontento con el gobierno de aquel país será considerada como sospechosa de apoyar al “terrorismo internacional”.
Todo aquel que, en México, se pronuncie por la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, es desde ya sospechoso de “terrorismo” y, por lo tanto, puede ser condenado en su país o puede ser solicitado en extradición por los Estados Unidos o por algún país afín entre ellos Colombia.

El diario mexicano El Universal se prestó para encabezar una campaña de propaganda negra contra los estudiantes de la UNAM instrumentada en su contra por los gobiernos de Uribe y Bush.
El Universal en su editorial del 10 de mayo del 2007, y en artículos de los días siguientes, señala la supuesta presencia de las FARC-EP en México con el fin de reclutar a jóvenes mexicanos para “exportar la revolución”. Concluye el diario que la “agenda de las FARC no es nuestra, y amenaza no sólo a un país amigo, con el que tenemos relaciones bien consolidadas, sino a nosotros mismos, y a Estados Unidos en su doble vertiente de drogas y terrorismo”.
Cabe señalar que estas afirmaciones fueron hechas con base en las respuestas de Francisco Santos, vicepresidente de Colombia, a una entrevista realizada por El Universal.
Dicho periódico reporta que agentes colombianos y gringos hacen labores de espionaje contra ciudadanos mexicanos en territorio mexicano. Pero a los señores de El Universal esto no le parece condenable ni merece una sola línea en sus editoriales, como tampoco la ha merecido el señor embajador de Colombia en México, Luís Camilo Osorio Isaza, señalado en su país por haber usado su cargo anterior (Fiscal General de la Nación) para encubrir a funcionarios del gobierno colombiano ligados a los paramilitares, así como del desmantelamiento de la Unidad Nacional de Derechos Humanos de esta dependencia, obligando así al exilio a muchos de los jueces que se dedicaban a la investigación de masacres contra la población civil cometidas por paramilitares y el Estado.
Los empresarios de El Universal, así como la ultraderecha mexicana y el gobierno narco-paramilitar de Colombia, saben que sus afirmaciones son falaces y ridículas, pero se alinean al discurso de Estados Unidos. País que pretende ante el fracaso del ALCA y el avance de procesos progresistas en América Latina, hacer de las instituciones mexicanas extensión de las estadounidenses. La violación de los derechos humanos por parte de las autoridades, la militarización de la sociedad, la figura del “terrorismo internacional” como supuesta prioridad nacional y la persecución y condena de luchadores sociales son apenas los primeros pasos de un proceso de avasallamiento de la soberanía que en Colombia llevan ya varios años practicándose.

Felipe Calderón Hinojosa se hace de la presidencia de México, después de transitar por la presidencia del Partido Acción Nacional, de ser electo Diputado y de fungir como vicepresidente de la Internacional Demócrata Cristiana A principios del 2003 se integra al gobierno de Vicente Fox en la dirección de Banobras, para ocupar, poco después, el cargo de Secretario de Energía. El 29 de mayo de 2004 es propuesto como candidato a la presidencia de la republica por el gobernador panista del estado de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña (integrante de la organización clandestina de ultra derecha “Yunque”). En su campaña electoral manejó un discurso que se podría catalogar como actos de una guerra sicológica, haciendo énfasis en la delincuencia y su combate con “mano dura”. Fue apoyado por el Concejo Coordinador Empresarial que realizó en forma paralela una campaña de desprestigio al candidato del Partido de la Revolución Democrática, Andrés Manuel López Obrador. Las elecciones se realizaran en un clima enrarecido y con la certeza, por un porcentaje importante de la población, de que se había llevado a cabo un fraude electoral. Felipe Calderón tuvo que asumir la presidencia dentro de un campo militar debido al descontento de millones de personas que se manifestaban en las calles.

Calderón fue el elegido por el gobierno de Bush para impulsar el Plan México, un símil del Plan Colombia, que tienen sus antecedentes en la Doctrina de Seguridad Nacional.
El Plan México, cuyo objetivo ulterior es la integración militar silenciosa y subordinada de México al Comando Norte del Pentágono y una estrategia de acumulación capitalista desarrollada por el gobierno de Estados Unidos. De esta manera, México de manera sumisa y vergonzante entrega su territorio para que cumpla la función de perímetro de seguridad de Estados Unidos.
            Dentro de este contexto se desarrollan los siguientes hechos: en el periodo comprendido entre fines de enero principios de febrero, varios jóvenes estudiantes mexicanos de diversas universidades, se preparan emocionados para emprender un viaje a Ecuador, el centro del mundo. Allí se realizaría el Segundo Congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana. Entre ellos se encontraban Verónica Natalia Velásquez Ramírez , mexicana de 30 años, estudiante de la carrera da Estudios Latinoamericanos; Juan González del Castillo, mexicano de 29 años, estudiante de la carrera de Estudios Latinoamericanos; Fernando Franco Delgado mexicano de 28 años, estudiante de la carrera de Filosofía; Lucia Andrea Morett Álvarez , mexicana de 27 años estudiante de la carrera de Arte Dramático; todos ellos pertenecientes a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México y Soren Ulises Áviles Ángeles, mexicano de 33 años, estudiante de Postgrado del Instituto Politécnico Nacional. Ninguno de ellos se imaginaba la tragedia que el destino les deparaba. Pero dejemos que Lucia Morett nos narre lo sucedido en Ecuador:
                                                             
El día 31 de enero del presente año llegué por primera vez a Ecuador, ingresé de manera legal en un vuelo de la compañía aérea COPA, acompañada por cuatro amigos también de nacionalidad mexicana, egresados todos de instituciones públicas de enseñanza superior de México, vinculados al área de Estudios Latinoamericanos. Los motivos de nuestra visita al conocer este país eran diversos: combinar el turismo con la asistencia al Congreso Bolivariano que se desarrolló a finales de febrero pasado en la ciudad de Quito y avanzar en distintos aspectos relacionados con nuestras tesis profesionales. 
Estuvimos en Quito conociendo su centro histórico, paseándonos por la mitad del mundo, visitando algunas universidades, donde tuvimos la oportunidad de conversar con estudiantes y  profesores y a través de ellos aprender algo sobre la realidad y los cambios que se están viviendo en Ecuador y en esta región de América Latina. Del 22 al 27 de febrero asistimos con mucho interés al Seminario del Pensamiento Bolivariano y al Segundo Congreso de la Coordinadora Continental Bolibariana. Durante estas actividades, a uno de mis compañeros se le planteó la posibilidad de desplazarnos dentro del propio país a un campamento de las F.A.R.C., nos dijeron que era un sitio donde se estaba trabajando por la paz. Nos animó el pensar que allí podríamos tener importantes elementos para enriquecer nuestras investigaciones sobre los procesos sociales en América Latina. 
Con ese objetivo nos desplazamos el día 28 por la noche hacia la ciudad de Lago Agrio. Al día siguiente nos abordó una persona que nos condujo hasta el campamento. Llegamos a ese lugar alrededor de las 5:30 o 6:00 de la tarde. Allí sólo entramos en contacto con unas cuantas personas que nos dieron de cenar y que nos condujeron al lugar que nos destinaron para dormir, ellos nos dijeron que al día siguiente temprano podríamos conversar con personas que podrían ayudarnos en nuestras inquietudes académicas.
Esa misma noche aproximadamente a las 0:00 horas me despertó el enorme ruido de las bombas y el impacto de éstas en el suelo que hizo temblar la tierra; de inmediato sentí que caían y saltaban muchas cosas a mi lado. Junto a todo eso se escuchaban los aviones desde donde se nos arrojaban las bombas con toda la intención de matarnos. De inmediato me sentí herida en las piernas y el glúteo derecho, por lo cual me fue imposible correr o huir.
Herida y oyendo a gente que se quejaba y gritaba permanecí muy asustada y sin moverme varias horas. Como a las 3 a.m. hubo otro bombardeo, yo sólo decía más bombas no, más bombas no, por favor, así sobreviví con el miedo más fuerte que he tenido en mi vida, escuchando como otros se quejaban. Terminando ese bombardeo llegaron con helicópteros desde el que disparaban, y más tarde por tierra llegaron soldados que después me dijeron eran colombianos, ellos continuaron disparando y contando muertos. Alguno de ellos me encontró dijo "allí hay una hembra", yo les pedí que no me mataran, pues se acercaron apuntándome con tres armas largas. Algunos alumbraban a distintas partes del campamento y seguían disparando.
Les dije a los que me hallaron que estaba herida y que me ayudaran. Me empezaron a dar los primeros auxilios diciéndome que me estaban quitando algunas esquirlas (yo no sabia qué era eso), y mientras lo hacían me amenazaban y me interrogaban sobre quién era yo y qué hacía allí. Yo les dije que era civil y que había llegado esa noche, pero ellos no me creyeron; así pasó un rato, me curaban pero al mismo tiempo lo hacían con la actitud muy agresiva. Pasadas unas horas llegó la policia colombiana y continuó interrogándome sobre lo mismo. Todo el tiempo me amenazaban diciéndome que si no cooperaba me matarían. Me cambiaron de ropa y al hacerlo se burlaban de mi y proferían comentarios obsenos, diciéndome que seguramente mis partes íntimas les gustarían a algunos de sus oficiales, lo que incrementaba mi miedo.
Del lugar donde me hallaron me trasladaron a otro sitio diciéndome que me llevarían con los heridos pero allí sólo había únicamente otra herida, los demás eran muertos y todo olía a quemado. Pasaron varias horas y no me dejaban en paz, ni siquiera me permitían descansar ya que continuaban amenazándome y hostigándome. Dijeron que nos llevarían a Bogotá a la cárcel y que allí nos iría muy mal.
Cerca de las 3 p.m., la policía colombiana agarró algunas cosas del campamento que la gente de su ejército no se había llevado antes, tomaron también sus mochilas dejándonos abandonadas. yo les pedí todavía que me inyectaran algo pues ya no aguantaba el dolor, pero no me hicieron caso y se fueron rápidamente abandonándonos a nuestra suerte y diciendo que los ecuatorianos estaban bravos porque ellos estaban allí.
Como pude me puse de rodillas y agité una camiseta blanca para que desde los helicópteros que se acercaran nos vieran. Un par de horas más tarde llegaron por tierra soldados que se identificaron como del ejército ecuatoriano, ellos en una actitud totalmente diferente curaron mis heridas y me dieron agua. Nos explicaron que por la hora era imposible sacarnos de allí ese día, que pasarían la noche con nosotras y que al día siguiente nos trasladarían a un hospital. Durante toda la noche estuvieron cuidándome y calmando mi miedo, ya que yo estaba muy asustada pensando que de nueva cuenta con la oscuridad podrían venir a matarnos. Seguí aterrada pues se escucharon helicópteros y más disparos.
A la mañana siguiente improvisaron unas camillas y nos sacaron hasta un sitio donde pudieron llegar los helicópteros. Nos llevaron hasta Lago Agrio, donde en un policlínico revisaron y curaron mis heridas. De ahí me trajeron en un avión a Quito y en ambulancia al hospital militar donde he recibido una atención muy profesional con todos los cuidados médicos y humanitarios que me permitieron conservar mi vida y estar en un proceso de recuperación.

Lucia dentro de lo que cabe tuvo suerte, es una de las tres sobrevivientes a la masacre, la única mexicana viva. Verónica, Juan, Fernando y Soren, fueron asesinados por las bombas de 250 kilogramos que castigaron el campamento de las FARC-EP que se encontraba en Sucumbíos, Ecuador. Bombas que fueron lanzadas por el ejército colombiano en una incursión ilegal Lo cierto es que el gobierno que encabeza Álvaro Uribe en complicidad con el Comando Sur de los Estados Unidos de Norteamérica, cometió en territorio de Ecuador asesinatos de lesa humanidad y actos terroristas de Estado. Lo que nadie puede negar es que el pasado 1º de marzo al amparo de la noche, la aviación y el ejército de Colombia violaron la soberanía territorial del Ecuador, bombardeando un campamento de las FARC-EP donde se encontraba Raúl Reyes el encargado de estas para encontrar el camino hacia un intercambio humanitario de rehenes. Era un campamento donde se trabajaba por la paz, centro de encuentro con organizaciones sociales civiles, e incluso al día siguiente de la masacre estaba planificada una reunión con ciudadanos franceses para negociar la entrega de Ingrid Bentancourt, esto lo sabia Colombia y dio aviso a los franceses para que no se acercaran al campamento. Sabía que en el campamento había civiles, pero eso no lo detuvo a Uribe. Lanzo el ataque siguiendo la estrategia de Washington, para frustrar una salida pacifica a un conflicto que lleva más de 40 años y desestabilizar así a la región -en el marco de una guerra sicológica de Estados Unidos en América Latina-. Esta acción violó las mas elementales bases jurídicas del Derecho Internacional, violó las normas de guerra al dar el “tiro de gracia” a varios heridos y dejar abandonadas a otras, violó los Derechos Humanos. Y hoy el gobierno de Felipe Calderón en vez de salir en defensa de sus connacionales, los investiga a ellos, a los mártires mexicanos, colaborando y confiando la investigación al verdugo de Uribe. ¿Cuando se ha visto que el asesino juzgue a sus victimas?. En México se desata nuevamente una campaña negra contra los estudiantes y contra las universidades públicas, sobre todo contra la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pero también contra la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Universidad Autónoma de Chapingo (UACH), el Instituto Politécnico Nacional (IPN): acusándolos de ser cuna de guerrilleros y terroristas. Las voces de Estados Unidos en el hemisferio se hacen oír, los diferentes medios de  prensa cobijados por la Sociedad Interamericana de Prensa (organización creada y financiada por la CIA desde finales de la segunda guerra mundial para homogeneizar la opinión pública de las Américas) repiten información tergiversada o inventada por la CIA.La "prensa libre" de Washington arremete en México y mediante sus discursos, trata de importar la excusa, el pretexto, del "narcoterrorismo", para afianzar el Plan México(lo logra).
Así están las cosas, Álvaro Uribe, el mismo que cuando era director de Aeronáutica Civil, concedió decenas de licencias para pistas de aterrizajes y centenares de permisos para aviones y helicópteros sobre los que se construyó la infraestructura del narcotráfico.
Álvaro Uribe, el mismo que cuando era alcalde de Medellín en 1982, cortó el listón con el que se inauguró un programa de viviendas de bajo costo financiado por Pablo Escobar.
  Álvaro Uribe, el mismo que según la revista Newsweek aparece en un informe de inteligencia del Departamento de Defensa de Estados Unidos que ubica a este individuo en el lugar 82 de una lista de los 104 personajes vinculados con el negocio de la cocaína en Colombia. Según el documento, el entonces mandatario "ha trabajado para el cártel de Medellín y era amigo cercano de Pablo Escobar".
Álvaro Uribe, el mismo que se rodeo en su partido y en su gobierno de narco-paramilitares probados, como son el caso de su hermano y el mas reciente de su primo Mario Uribe ex presidente del congreso de aquel país.
Álvaro Uribe, el que violó la libertad de prensa y los Derechos Humanos a cada segundo durante su mandato.
Álvaro Uribe es el que lastimo la soberanía de un país hermano.
Álvaro Uribe es el que masacro a estudiantes mexicanos en Sucumbíos Ecuador.
Es el que comete el crimen, el que acusa a inocentes, el que los investiga con el aval del gobierno mexicano y los prejuzga como lo hizo en Cancún el 16 de abril del 2008 al escaso mes y medio de la masacre.
Hoy en México están siendo investigados por Uribe y con complacencia de Calderón, decenas de estudiantes que formaron o forman parte de la de la Cátedra Libertador Simón Bolívar, ellos sienten que en México actualmente no hay garantías y que en caso de ser juzgados, no lo serán conforme a Derecho. Esta falta de garantías por parte del gobierno mexicano son las que llevaron a Lucia Andrea Morett, única sobreviviente mexicana retardar el regreso a su país y estando en el vivir escondida.    
Para los familiares de Verónica Natalia Velásquez, Juan González del Castillo, Fernando Franco Delgado y Soren Ulises Áviles Ángeles, queremos decirles que el árbol que sus hijos sembraron fue brutalmente cortado, pero las raíces siguen vivas y aferradas al suelo de nuestra América morena.
Sus anhelos de justicia, solidaridad, paz y dignidad y su compromiso de conocimiento y contacto con la realidad Latinoamericana, jamás serán olvidados.
Hoy, a tres años de la masacre de Sucumbíos, los integrantes del Colectivo Estudiantil Carlos Marx levantamos nuestra voz para reclamar Justicia, no olvidando que, como ellos, hay otros estudiantes quienes por su compromiso con un mundo mejor son perseguidos, criminalizados y asesinados. A ellos, a sus familiares y compañeros nuestro saludo fraterno y nuestra mano solidaria.
En el México de hoy se está concretando lo planeado en aquel entonces desde la Casa Blanca, el gobierno títere de Calderón a echado  a andar la maquinaria voraz de la GUERRA. ¿Guerra contra quien? Según contra el narcotráfico (entiéndase entre narcotraficantes) guerra en la cual el mayor número de muertos lo aporta la sociedad civil, las clases sociales más desfavorecidas, los jóvenes, los luchadores sociales. Desapariciones, asesinatos masivos son pan de todos los días.
Embanderando la misma escusa que en Colombia, Calderón ha logrado imponer el mismo Plan.   

¡Justicia para Verónica, Juan, Fernando, Soren y Lucia!
¡Alto a la militarización y a la violencia!
¡Alto a las agresiones a la población civil!
¡Alto a las agresiones contra estudiantes!

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